Clavo el visto y no me responde

 

Tiene 17 años, absolutamente toda la frescura de su adolescencia, y claro está, es nativa digital. Escribe y relata las conversaciones con amigas, chicos, en vivo y directo, multichat, hiperconexión, y una frase llama mi atención, y allí me detengo: “¡¡Se ríe con mayúsculas, me encanta!!!”

No seríe con ganas, con entusiasmo, como loco, se descostilla, no…Se ríe con mayúsculas. La comunicación entre los jóvenes (y la tecnología atrapó en los últimos años a los adultos también) marca una nueva forma de describir canales comunicacionales. Lo que se dice es primero leído antes que oído, se escribe, podría inventar un verbo, se “emoticona” el lenguaje.

Una paciente me contaba, emocionada, o mejor dicho, me mostraba primero desde su teléfono celular, testigo inmutable de los “grandes aconteceres” del cotidiano de nuestros tiempos: "Ale, mirá, me puso tres caritas con corazones en los ojos, ¡esta re enamorado!". Los íconos, a los ojos de los receptores, son inapelables. Es “jugado” poner varios juntos, esos raros códigos nuevos. Atrás quedaron ramos de flores y serenatas de mariachis…

Indiferencia virtual

“Clavó el visto y no me contesta enseguida, no entraba a nuestro chat. Seguía en línea y yo no le importaba. Estuvo una hora online sin hablarme. Después se desconecta, seguro se encontró con otra. Pasé una tarde terrible, después de eso no le hablé ni le respondí (porque al día siguiente él intentó darme explicaciones, no lo dejé ni empezar). Una semana no le hablé, lo bloqueé. Cuando volvimos a conversar me cuenta que se le empezó a inundar de repente la casa y trataba de llamar a la madre, por eso no me contestaba…¿Qué líos se arman con estas cosas, no?”

Relato en tiempo real de una situación virtual, la protagonista de 20 años sufriente espera que su enamorado le suba a su balcón la certeza de que está allí.

La comunicación inalámbrica modifica el devenir de los hechos. Hernán Casciari dice en uno de sus ingeniosos relatos:

Ninguna historia de amor, por ejemplo, habría sido trágica o complicada, si los amantes esquivos hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa. La historia romántica por excelencia (Romeo y Julieta, de Shakespeare) basa toda su tensión dramática final en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad. (Perdón por el spoiler.)

Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis:

"M HGO LA MUERTA,PERO NO STOY MUERTA.NO T PRCUPES NIHGAS IDIOTCES. BSO.”

Este tipo de situaciones potencia y amplifica uno de los miedos más primarios del ser humano, el temor a ser rechazado por el otro, a no ser “visto” ni amado. La comunicación virtual amplifica las fantasías paranoides normales de cualquier ser vivo que ande por este planeta.

Hay una herramienta que se utiliza en PNL (programación Neurolingüística), para facilitar procesos comunicacionales: la columna izquierda. Cada vez que tiene lugar una conversación, lo que decimos literalmente es lo que se denomina columna derecha, si dividiéramos la hoja en dos en una línea vertical imaginaria. Mientras que lo que emocionalmente nos va ocurriendo y las inferencias que eso genera son lo que, a los fines didácticos, ubicaríamos del lado izquierdo de nuestra hoja. Lo que allí se genera  suele ser tóxico y poco saludable en su proceso de acumulación.

Ejemplo:

Columna derecha. La esposa dice: “Mi amor, va  a venir mi mamá a pasar el día”. El marido responde: “Qué bueno bichi”

Columna izquierda. Ella infiere: “Me pone cara de contento pero en realidad se quiere matar porque no soporta a mi mamá”. Él piensa y calla: “Me está tanteando para discutir pero no voy a pisar el palito, con mi suegra está todo bien, pero no tolero que me provoque”

Estas inferencias en el plano virtual se potencian por los malentendidos que se generan, como en el ejemplo del jovencito inundado acusado de indiferencia súbita.

Primer consejo: chequeemos nuestras fantasías e  inferencias con la realidad. Tomemos coraje y veamos de qué se trata, antes que el malestar crezca en nuestra cabeza independientemente de lo que realmente sucede.

Mi novio me dejó por WhatsApp

Una de los aprendizajes más claros que podemos tener en el plano vital es que lo que hacemos tiene consecuencias. Este axioma es el primero en diluirse en la comunicación vía bytes, en tanto y en cuanto el impacto de lo  que generamos se diluye si lo decimos por cualquiera de los canales de chat. El resguardo de los monitores como refugio a “bancar la parada”.

“Hace mucho tiempo q quería decirte esto, no sé muy bien lo q siento, estoy confundido, vos sos de lo mejor que me paso en mi vida, sos cariñosa, buena onda...Pero…aunque tkm no puedo estar todo lo bien que quisiera … ;( (Faltan  completar algunos textos)

Desde el diván de mi consultorio, una jovencita con el celular en su mano me lee llorando el mensaje que recibió de su novio hace apenas algunas horas. Lo llamó, sin respuesta, y el tráfico aéreo y  flujo de información del éter de las compañías celulares  hace que “falte completar” lo que su muchachito “se animó a decirle” a través de un mensaje escrito. La incomunicación en su máxima expresión.

¡“No quiero discutir más por acá,  hablemos! le rogaba  una mujer a su esposo, después de un interminable  y violento intercambio en el Whatsapp, mientras ella viajaba desde su trabajo a una consulta médica y él estaba en su oficina.

Un ejemplo más: “No sos vos, soy yo…No aguantaría verte llorar personalmente”. Con esta frase se despide un muchacho de 22 años de una sufriente niña de 18 después de diez meses de “intenso” noviazgo. “Queda re-tierno y se queda en la casa”, me dice, con toda su tristeza encima la damnificada virtual. Piensa ante mi silencio, sube el tono…"¡¡Se evita la situación, en realidad no es un tierno, es un cobarde!!". Reflexiona en modo soliloquio. Avalo desde mi gestualidad.

Las discusiones, las declaraciones de amor, las revelaciones se dicen desde lo virtual. Los aparatos se hacen imprescindibles. Si nosotros no tomamos real cuenta del tipo de comunicación que estamos teniendo, sino educamos, sino enseñamos a utilizar esta herramienta que por nueva en nuestras vidas a menudo nos excede y sobrepasa, la tecnología en vez de acercarnos nos distancia. El desafío es aprender a utilizar estos medios. Somos nosotros los que tenemos que utilizar la tecnología y evitar los comportamientos adictivos que nos transforman en “aparato dependientes”. Paradoja de nuestros tiempos, ¡hay grupos de ayuda para adictos a Internet en internet mismo!

Intimidad, emociones y redes sociales: "Si me hace enojar porque me ignora y no me habla, yo le mando una carita enojada después de haber pasado una tarde de agonía". Una manera light de resumir 5 horas de sufrimiento.

El miedo a la exposición en el mundo virtual es un resguardo por excelencia para evitar el encuentro con el otro y lo que esto genera. Repito, lo que hacemos en la vida tiene consecuencias y esto es lo que se anestesia con la comunicación virtual. Es un resguardo relativo pero eficaz en primera instancia. El 90% del sufrimiento humano es en relación a lo que de nuestra fantasía ponemos en lo que acontece.

En la comunicación hablada “chequeamos” que el receptor efectivamente es tal respecto de lo que nosotros emitimos en vivo y a través del lenguaje corporal, que es tanto más importante que el verbal.Yo puedo decir, “estoy muy contento de estar acá” en tono monocorde y circunspecto, con lo cual, (como dicen los chicos) “avisale a tu cara que no se enteró”.

Necesitamos, el ser humano en su esencia -y esto es parte de la historia de la humanidad-, garantías, la confirmación permanente de que el otro está para mí, dispuesto y atento. Pero el otro tiene una vida, más allá de mi existencia, y la virtualidad amplifica una “sobre presencia” ficticia que como pompas de jabón se desdibujan en la ansiedad y malentendidos que a menudo se producen.

En una conferencia taller sobre este tema interrogo al grupo de jóvenes con el que trabajo. ¿Nunca se dicen, basta de hablar por teléfono, vamos a tomar algo y conversamos? Se levanta enérgica una de las muchachitas del auditorio y proclama: "El día que encuentre alguien que me diga eso, (sonríe grande) con ese, con ESE me caso".

Chapeau y aplausos de pie

Los rasgos de aislamiento y la ansiedad social (miedo a relacionarse) encuentran en la tecnología una aliada para ocultarse y  no enfrentar la realidad. Propiciemos momentos durante el día de aparatos apagados y miradas encendidas.

El contacto virtual nunca reemplazará al encuentro "cara a cara": la mirada, las emociones, los valores humanos, no podrán ser nunca trasmitidos por una máquina.

Cuando chateamos no interactuamos, hay frente a nosotros un monitor dinámico con ventanas que se abren y cierran, es útil pero no reemplaza la interpersonalidad.

Reservemos lo importante para comunicar en él cara a cara, no es lo mismo un TKM que tomar a la persona de la mano y emocionarse en el cruce de las miradas que se conmueven por los sentimientos que fluyen.

Mensajes de textos, WhatsApp y demás yerbas son muy útiles para decir cosas sencillas y triviales: en diez estoy, pone el agua para los fideos, ¿medialunas de grasa o manteca?, ¿la pata o la pechuga?

Si Clark Gable hubiera tuiteado "Deberías ser besada más menudo y por alguien que sepa cómo hacerlo", miles de millones de personas lo hubieran puesto de estado de Facebook, pero agradecemos a los hermanos Lumière que en los tiempos de “Lo que el viento se llevó" no existían tales cosas…

(Gracias a Sasha y Silvia  por su tiempo y colaboración)

 

FUENTE: http://www.clarin.com/buena-vida/psico/Clavo-responde-manejar-ansiedad-virtual_0_1550245240.html